16 feb. 2013


Ella lo vio, en medio de tantas personas, sintió que un escalofrío recorrió todo su cuerpo desde las puntas de sus dedos hasta la punta de su largo y lacio cabello, un escalofrío particular, tan particular que solo una persona, solo una podría producir en ella. Fue tan extraño para ella, sentir otra vez esa sensación que ya había olvidado, ella sabia muy bien que solo él, podría producir tantas emociones al tiempo en ella.

Salio corriendo entre la multitud, chocando con personas y con lágrimas en los ojos logro salir de allí, se sentó en la acera, con los ojos ahogados en lágrimas y el corazón latiendo a mil, se quito los tacones altos, y decidió caminar para olvidar esa sensación, de amor, de nostalgia, de tristeza y de dolor, porque nada duele mas que huir del amor de tu vida.
Lo que ella no noto fue que él también la vio, no noto que los ojos de él también brillaron cuando la vio.

Después de quitarse los tacones altos, y decidir vagar en unas cuantas cuadras, salio él, gritando su nombre;
-Emily! ¿Donde estas? Vuelve por favor
Tenia la voz quebrada como si estuviera a punto de llorar. Ella lo escucho, pero no podía mas con eso, le dolía el corazón.
Salio del callejón caminando deprisa para escapar de él, para no ver esos ojos tan llenos de amor, para no verlo, para evitarse un dolor mas grande, para no darse cuenta de que él todavía la amaba.

Pensó que él no se daría cuenta cuando ella ya estuviera lejos de aquel lugar y no pudiera alcanzarla, pero él la vio, la alcanzo:
- ¿Que haces aquí? ¿Por que viniste hoy?
- Dejame en paz!
- Por favor, respondeme solo eso, respondeme
- No es de tu incumbencia - grito Emily
- Si, si lo es, tu sabias que yo iba a estar aquí, ¿por que viniste? - le reclamo Leonardo
- Dejame en paz, por favor - dijo Emily con la voz quebrada y un montón de lágrimas en sus mejillas.

Hubo un silencio, un silencio de encuentro, de esos que solo suceden en ocasiones especiales, el la miro a los ojos y ella bajo la mirada, la tomo de la mano, le pidió que se tranquilizara, la abrazo; Emily quiso soltarse, tan terca como siempre, nunca aceptando el cariño ni la ayuda, pero aun así él la abrazo mas fuerte y no la soltó, le susurro al oído:

- No se porque estas aquí, pero ya creo saber porque decidí venir esta noche; me levante hoy con una sensación extraña, de que algo bueno iba a pasar hoy, así que dispuse toda mi energía para hacer de hoy un día mejor, y si no fuera porque te encontré aquí, porque te vi de nuevo y porque veo en tus ojos que aun me amas, y no me importa que te duela aceptarlo, pero es que te conozco mujer, te conozco tan bien, y se que me amas, y lo que es igual de importante, es que yo también te sigo amando, y así hoy, si tu no estuvieras aquí, seguramente al final del día habría pensado que hoy, habría sido como el resto de mis días, tristes y vacíos. Te amo, y no me importa que quieras decirme, no me importa nada, ni lo que tu digas, ni lo que diga mi cabeza, lo único que importa ahora, es que Te amo y nunca nunca querré dejar de hacerlo.

Estas hermosa, mucho mas que antes, pero tus ojos están tristes, dejame ser la razón para que sean felices de nuevo.



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